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Elvas, el mayor baluarte del mundo

Elvas, el mayor baluarte del mundo

LA CIUDAD PORTUGUESA REFLEJA LA MÁS SOFISTICADA TECNOLOGÍA MILITAR DE LA EUROPA DEL SIGLO XVIII A TRAVÉS DEL FORTE DE GRAÇA

Si algo caracteriza la frontera que existe entre Badajoz y Elvas es su permeabilidad. A pesar de los 10 kilómetros que separan ambas ciudades y la hora de diferencia por diferentes husos horarios, entre una y otra se aprecian tintes comerciales, recreativos y hasta sentimentales. Pero esto no siempre fue así. En el siglo XVII, Portugal hizo de Elvas una ‘ciudad cuartel’ con la mayor fortificación terrestre del mundo y la más innovadora tecnología para su época: el Forte da Graça.

Cuenta la historia que en 1229, Elvas fue reconquistada a los moros tras 500 años de ocupación (en su mayor parte pacífica) y comenzó a sufrir los ataques incesantes por parte de España, que la hicieron suya en 1580 y tan solo por unos meses. Y es que rara vez se pudo abrir mecha en las poderosas fortificaciones que poseía la ciudad portuguesa: en 1644, durante la Guerra de Sucesión, la guarnición resistió un asedio español de nueve días, y en 1659, tan solo 100 habitantes aguantaron el ataque de 15.000 soldados españoles.

Su secreto, ser capital de las fortificaciones. Aunque desde el siglo XIII ya estaba rodeada de murallas, fue a partir del XVII cuando el ingeniero Cosmander diseñó las formidables defensas que pueden verse en la actualidad, añadiendo fosos, murallas, siete baluartes, cuatro semibaluartes y puertas fortificadas al estilo del marqués de Vauban. Para hacerse una idea del nivel de seguridad, tras cruzar un puente levadizo para llegar a la entrada principal, se entraba a una plaza de 150 metros cuadrados rodeada de baluartes, torreones y almenas, una carretera cubierta y tres llenas de trincheras, algunas de ellas excavadas en la roca. Pero por si fuera poco, se añadió el pequeño Forte de Santa Luzía, situado a 1,4 km al sur de la plaza principal, y el Forte de Nossa Senhora da Graça, a 2km al norte, la mayor y mejor dotada fortificación del planeta.

Foto: Rayanos Magazine.

 

Un importante pasado militar

El Forte de Graça ha mantenido su uso como base militar hasta hace unos años. Su baja actividad estaba dejando el monumento en un estado de total abandono, hasta que la Cámara Municipal de Elvas, en colaboración con el Ministerio de Defensa Nacional de Portugal y Turismo de Portugal, decidió rehabilitarlo y abrirlo como punto de interés turístico militar en noviembre de 2015.

Panorámica de Elvas desde el Forte de Graça. Foto: Rayanos Magazine.

Erigido entre 1763 y 1792 como zona defensiva de Elvas ante los innumerables conflictos bélicos que se habían repetido durante toda la historia, ha sido universalmente considerado la ópera prima de las fortalezas ibéricas. De hecho, es la principal fortificación por la que la villa se valió del título de ‘ciudad cuartel’ ya que, una vez concluida su construcción, tal y como recuerda el historiador Rui Jesuíno, la ciudad llegó a tener una población de 12.000 civiles y albergar dentro de sus murallas hasta 15.000 militares. Esto hizo que los bebés que nacían en Elvas “naciesen ya soldado”, según apunta Jesuíno, quien precisa como ejemplo que en 1710, la Corona de Portugal eliminó la obligación de hacer la mili entre los jóvenes de la ciudad al considerar que no era necesario el reclutamiento al estar en contacto diario con los militares.

“Elvas es Patrimonio de la Humanidad por tres razones: es el mayor baluarte del mundo, es el mejor ejemplo del método de fortificación holandesa y, además, es el lugar fronterizo mejor conservado como cuartel de frontera”, resalta el historiador luso mientras recuerda la candidatura conjunta, junto a Olivenza, Badajoz y Campo Maior, a Patrimonio de la Humanidad del conjunto abaluartado hispano-luso.

 

Sofisticadas características

El Forte de Graça contó con la mano de obra de seis mil hombres y un presupuesto de casi 800 millones de reales para hacer una realidad el proyecto del Conde de Lippe, que años después cayó en manos del coronel de artillería Guillaume Louis Antoine de Vallaré ante la ausencia de éste. El mismo coronel se atrevió a hacer modificaciones en el proyecto encaminadas a hacer el fuerte totalmente inexpugnable ante el miedo de que fuese tomado, lo que llevaría a la destrucción por bombardeo de la ciudad. Para ello, solicitó espacio suficiente para armamento, personal y polvorines, y el aprovechamiento de su ubicación – en la cima de una montaña -, para hacer varios pisos con subterráneos y pasadizos.

Pasadizos traseros del fuerte. Foto: Rayanos Magazine.

De estructura cuadrangular, el fuerte posee cuatro revellines cubriendo los muros cortina en una primera línea de defensa, dos de los cuales pertenecen a la monumental y única puerta de acceso, la Puerta del Dragón, en cuyo dintel se aprecian dos cañones tallados en piedra. Una vez superado el primer foso a través de un majestuoso puente levadizo, se llega al magistral formado por cuatro baluartes pentagonales, separados por murallas de 150 metros de longitud en una segunda línea de defensa. A dichos baluartes se nombraron como Badajoz, Elvas, Santo Amaro y Mafra.

Una vez que se superan ambas líneas, aparece una tercera en el cuerpo central de la plaza, de planta circular y con dos alturas. La parte superior de la fortaleza tiene una claraboya central y una torre circular con dos pisos abovedados. En el primero existe una capilla en honor a Santa Maria da Graça, datada en el siglo XV, cuya reedificación fue debida al bisabuelo de Vasco da Gama. En la segunda, y punto más inaccesible y protegido del fuerte, se encuentra la Casa del Gobernador.

José Manuel Martins, guía oficial del Forte de Graça. Foto: Rayanos Magazine.

Además de punto defensivo, este fuerte se convirtió en prisión durante la Guerra Civl de 1828, albergando a más del doble de personas para las que había sido concebido y habiendo aún muestras apreciables de esta etapa. En este sentido, Jesuíno recuerda que cuando la ciudad fue evaluada para ser Patrimonio Mundial, en el año 2012, se llegó a decir que “si los soldados del siglo XVII volviesen a sus murallas y cuarteles, las reconocerían”. Y es que desde entonces, a pesar de haber transcurrido tres siglos, se han registrado muy pocos cambios: Elvas sigue siendo el mayor baluarte del mundo.

 

Sobre el autor

Esmeralda Torres

Periodista, extremeña. Amante de lo rural y de las historias callejeras.

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