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La Sierra de San Pedro se nos vacía

La Sierra de San Pedro se nos vacía

Extremadura lleva seis años consecutivos perdiendo población y el problema ya no es exclusivo de las zonas rurales. Tan solo tres (Mérida, Zafra y Navalmoral de la Mata) de las trece grandes poblaciones de Extremadura (>10.000 hab.) han aumentado su población en el último lustro.

El panorama en la comarca Sierra de San Pedro no es una excepción; Valencia de Alcántara ha perdido en los últimos 20 años 1.046 habitantes, mientras que pueblos como Salorino, Membrío y Santiago de Alcántara superan el 30 % de pérdida de población en ese periodo.  Sólo en los últimos cinco años Valencia de Alcántara ha disminuido su población en 500 habitantes, San Vicente de Alcántara en 260 y el conjunto del resto de pueblos de la mancomunidad sierra de San Pedro en 285 habitantes, es decir, en el último lustro, en esta comarca somos 1.045 personas menos.

Si bien es cierto que desde hace tiempo se vienen planteando medidas desde las distintas administraciones que evidencian la preocupación por esta tendencia, la situación es ya tan alarmante que en la agenda política se debe marcar la prioridad total en este asunto.

Parece evidente la necesidad de que la administración ponga dinero y determinación encima de la mesa, sin lugar a dudas, pero la ciudadanía tiene que poner voluntad, implicación y trabajo para que esas inversiones sean realmente efectivas, es decir, quizás sea hora de darnos cuenta que la pelota no la podemos poner siempre en el tejado de las administraciones. La sociedad civil también tiene su papel y su responsabilidad y el momento exige remangarse y trabajar para parar esta sangría demográfica. La situación requiere de una verdadera revolución social y las revoluciones no se pagan con impuestos para que las hagan otros. ¡Las revoluciones se hacen sin intermediarios!.

Hace unos meses pude disfrutar del trabajo del  grupo de voluntarios que, cada fin de semana, muestran a turistas y vecinos la riqueza histórica del patrimonio monumental de Valencia de Alcántara. Su labor es excepcional porque lo que trasladan, además de ser interesante e ilustrativo, lo hacen con pasión e ilusión. Enseñan su pueblo a turistas y vecinos, con el orgullo y dedicación de quien enseña su casa y el legado histórico de sus antepasados. Estos vecinos convertidos en guías de su pueblo son un excepcional ejemplo, de que el voluntariado y la implicación de la población es una potente herramienta en el desarrollo de los municipios.

¿Por qué no organizarse para prestar más servicios desde el voluntariado?

La mayoría de los ayuntamientos pequeños, y no tan pequeños, no tienen recursos para hacerse cargo de guías, centros de interpretación, centros de ocio, actividades culturales etc. ¿por qué no ser los propios vecinos los protagonistas del cambio que requieren nuestros pueblos?.

No quiero hacer de menos la incansable labor que hacen las diferentes asociaciones de todo tipo en nuestros pueblos pero es justo resaltar, como ejemplo de esa necesidad de organizarse como sociedad civil, a una iniciativa relativamente reciente como es AFESVAL (Asociación para el Fomento Económico y Social de Valencia de Alcántara) y que representa un ejercicio de responsabilidad social a tener muy en cuenta porque no trata de quedarse en la queja cómoda y fácil sino que trabajan en ofrecer soluciones en forma de informes, proyectos y trabajos que sacan de su tiempo personal y libre y porque generan, algo de lo que están muy necesitados nuestros pueblos, foros en los que intercambiar impresiones, buscar puntos de encuentros y de cooperación. Es necesario hacer extensivo el modelo a los pueblos más pequeños y quizás sean las propias administraciones, mancomunidad y ayuntamientos, los que deban promover esa movilización de la ciudadanía en ser parte activa de la solución.

Sería una pena ver que nuestros pueblos acaben siendo poco más que museos de fin de semana en los que nuestros mayores son el objetivo de los instagramers de turno. Los pueblos deben plantarse como un lugar para perderse y relajarse fines de semana, vacaciones, etc. pero también un lugar donde encontrarse con una vida productiva, de calidad y con acceso a unos niveles básicos de educación, sanidad, seguridad y tecnología. El marketing tiene que llegar a lo rural, hay que trabajar el mensaje y poner en valor las bondades de vivir en las zonas rurales.

Supondría un fracaso y una irresponsabilidad histórica que nuestros nietos o biznietos se tuvieran que organizar, para recuperar los pueblos abandonados dejándose llevar por la nostalgia, la añoranza de algo que no han vivido, como ya se está haciendo en zonas de Castilla y León. Hoy está en manos de los que viven en esos pueblos y de los que no podemos vivir en ellos la posibilidad irrenunciable de trabajar por cambiar la tendencia a la extinción, no la dejemos pasar.

 

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1 comentario

  1. MunDandy

    Es absolutamente falso que en AFESVAL abran foros de debate sobre Valencia de Alcántara, puesto que a quien no coincide con sus opiniones lo bloquean y no lo dejan opinar. Sin más. Si les das palmaditas en la espalda, muy bien. Si discrepas, eres ninguneado sin piedad. Sectarismo creo que lo llaman ahora.

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