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La vigencia del Fuero de Baylío

La vigencia del Fuero de Baylío

POR ANTONIO LUIS RUBIO BERNAL, DOCTOR EN DERECHO 

Estamos ante lo que en principio fue una práctica consuetudinaria, hoy ya derecho positivo, que rige en Jerez de los Caballeros, Olivenza, Alburquerque, Villanueva del Fresno, La Codosera, Burguillos del Cerro, Fuentes de León, Alconchel, Oliva de la Frontera, Valverde de Burguillos, Atalaya, Valencia del Ventoso, Valencia del Mombuey, Valle de Matamoros, Valle de Santa Ana, Zahinos, Cheles, Higuera de Vargas y Táliga. Son 19 los pueblos aforados – casi una decena rayanos-, más la singularidad de Ceuta, donde también reina.

Sobre su origen pocos datos tenemos, aunque muchos se atreven a otorgarle nacionalidad portuguesa por su parecido a la ley a mitade, máxime cuando a don Alonso Téllez de Meneses, yerno del rey Sancho II, Rey de Portugal, se le concedió la Villa de Alburquerque. Pero también los hay quienes lo vinculan a la Orden del Temple. Son muchos los que piensan que estamos ante un derecho de frontera cuya razón residiría en la necesidad de repoblación de los territorios. Para ello se trajo gente tanto de Castilla como de Portugal, concediéndoles fueros, como era la costumbre, por las ayudas prestadas a Alfonso IX en sus luchas contra los árabes de Badajoz (1230).

Es lógico pensar que su transmisión en un principio fue oral, pasando después a derecho consuetudinario, para después ser ley escrita como históricamente se refleja en las Cortes de Toro; Real Cédula de 20 de diciembre de 1778; Ley XII, Título IV, Libro X de la Novísima Recopilación; Código Civil 1889. La disposición legal del mismo es que “todos los bienes que los casados lleven al matrimonio o adquieren por cualquier razón, se comunican y sujetan a partición como gananciales”. Luego, requisito previo para su aplicación es que se proceda a la liquidación de la sociedad conyugal conforme a las reglas del Código Civil, siendo las aportaciones particulares de cada cónyuge “privativas” mientras subsista el matrimonio (STS de 8 de febrero de 1892), si bien la SAP de Badajoz, con fecha 16 de diciembre 2013 considera que los privativos se convierte en comunes como si fuesen gananciales.

 

En Alburquerque

Cabe destacar el papel desempeñado por Alburquerque en su día por la defensa de su vigencia cuando las instancias judiciales se negaron a reconocer su vigencia por no haber encontrado el privilegio o documento que autorizara tal costumbre, quedando recogido para su posterioridad en la Cédula de Carlos III, 1778. En dicho documento, esta villa aparece mencionada tres veces, quedando más tarde insertada en la Novísima Recopilación del 15 de julio de 1805, promulgada por Carlos IV, pasando así de costumbre a derecho vigente.

Como prueba de su vigencia actual hay que aportar que doña Antonia Fernández Carmona, Letrada, interpuso Recurso de Casación ante el Tribunal Superior de Justicia de Extremadura con objeto de que se aplique el Fuero en casos de disolución del matrimonio por divorcio. Su objetivo fue que se partieran “por mitad” todos los bienes aportados al matrimonio por ambos esposos, incluyendo en el inventario para la liquidación de la sociedad de gananciales bienes adquiridos por el esposo con anterioridad al matrimonio, dándole el tribunal la razón.

Como conclusión estamos ante la vigencia del mismo como norma especial, de aplicación preferente por ser derecho foral, sobre el derecho común, que pasa a ser norma supletoria según el Código Civil (arts. 13.2, 14 y 19).

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