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Noventa años de escuelas municipales en Herreruela

Noventa años de escuelas municipales en Herreruela

NOVENTA AÑOS DE ESCUELAS MUNICIPALES EN HERRERUELAEN SEPTIEMBRE DE 1929 SE INAUGURÓ EL EDIFICIO QUE DESDE ENTONCES ALBERGA EL COLEGIO PÚBLICO DE ESTA LOCALIDAD RAYANA

A comienzos del siglo XX en Extremadura, la Educación no era considerada una prioridad para la sociedad de la época. Muchos niños no estaban escolarizados y si asistían a la escuela solamente lo hacían unos pocos meses al año. Habitualmente a los 9 o 10 años la gran mayoría se ponían a trabajar para ayudar en la complicada situación económica en las que se encontraban en muchas ocasiones sus familias. 

Los pueblos de la Raya no eran una excepción y las condiciones educativas de estas localidades eran bastante deficientes. La Educación normalmente era diferenciada  habiendo un maestro para los niños y una maestra para las niñas, su sueldo era más bien escaso y los recursos prácticamente inexistentes. Y las clases se solían impartir en edificios municipales que también se utilizaban para otros menesteres o en casas particulares que algún vecino cedía.

Herreruela, 1923: Severiano Núñez y sus alumnos.

Ante esta situación políticos, pedagogos y periodistas empezaron a preocuparse y denunciar esta realidad, entre los que destaca especialmente
Luis Bello, un importante periodista de la época que durante varios años se dedicó a recorrer pueblos de España para denunciar el estado de la educación en el país. En el año 1926 recorrió varios pueblos de Extremadura, experiencia que posteriormente publicó en varios artículos y en un libro. A su paso por Herreruela expuso las malas condiciones laborales de sus vecinos, la figura de Severiano Núñez, maestro y alcalde de la localidad, y la futura construcción de un nuevo edificio para la escuela.

“HERRERUELA. — Guardan el pueblo unos olivares que salen al camino. Los olivos, la torrecilla chata de la iglesia, un palacete modernizado y una escuelita pobre son la flor de Herreruela, que no llega a mil habitantes. El alcalde del lugar es maestro. Se llama D. Severiano Núñez. Joven, resuelto y lleno de planes y grandes propósitos… Aquí, precisamente en los olivares, se construirán las escuelas nuevas. Hay dinero en las arcas del Ayuntamiento, porque hay honradez. Pero, ¡claro!, el pueblo es pobre. Si el lector quiere saber cómo viven los vecinos, de Herreruela, yo le contestaré en dos palabras: “muy mal”. ¿Y los grandes encinares? ¿Y las riquísimas dehesas? Eso todo va fuera… Los jornaleros emigran a Badajoz y a Sevilla. Cuando pueden, salen a carbonear al campo, llevándose la familia. Cuando no, vienen a Herreruela dos o tres meses al año”.

La circunstancia de que el alcalde del pueblo de esa época fuera un maestro, bastante sensibilizado con las necesidades educativas del pueblo, seguramente fue determinante para posibilitar la construcción de un nuevo edificio que sirviese de colegio y que pudiese acoger a los niños y niñas que vivían en Herreruela.

Placa conmemorativa de la inauguración de las escuelas.

La construcción se realizó en los años siguientes sin ayudas directas del Gobierno central de la época ni de la Diputación, utilizándose fondos del Retiro obrero con un préstamo del Instituto Nacional de Previsión (un organismo precursor a la actual Seguridad Social) y de la Caja Extremeña de Previsión Social.

El 28 de septiembre se verificó en Herreruela, con toda solemnidad, la inauguración del edificio para dos escuelas unitarias, compuesto de salas para clases, vestíbulos, despachos para los profesores, retretes y lavabos, con amplio campo escolar, construido por el Ayuntamiento con fondos del Retiro obrero, mediante un préstamo de 32.000 pesetas del Instituto Nacional de Previsión y de la Caja Extremeño  de Previsión Social. Después de la bendición de los locales por el Párroco D. Vicente Adrián, hicieron uso de la palabra el Secretario del Ayuntamiento, D. Jacinto Romero; el Médico D. Urbano Chaparro; el Maestro nacional y ex Alcalde D. Severiano Núñez; el Director del Instituto nacional de Segunda Enseñanza, D. Antonio Silva; el Consejero-Delegado de la Caja extremeña, D. León Leal

Anales del Instituto Nacional de Previsión, 1930.

Desde entonces el edificio, ubicado en el centro de la localidad, siempre ha sido utilizado con fines educativos, su mayor ocupación se produjo sobre los años sesenta cuando Herreruela contaba con más de 1000 habitantes.

Escuelas en los años 60. Foto: Antonia Mostazo.

A partir de los años 80 se produjeron mejoras en el colegio, construyéndose  dos nuevos edificios, uno para albergar a los alumnos de educación infantil y otro como comedor-escolar. Más recientemente se han realizado varias reformas y la construcción de una pista polideportiva.

En este momento el colegio de Herreruela forma parte de un Centro Rural Agrupado llamado CRA “SIERRA DE SAN PEDRO”  en el que también están incluidos los colegios de Salorino y Membrio. En las instalaciones imparten clases maestros de diversas especialidades y cuentan con una amplia variedad de recursos como ordenadores, pizarras electrónicas, material deportivo, etc.  

Pero existe un problema que ensombrece su futuro, el escaso número de niños que hay en el centro, una adversidad compartida con un gran número de escuelas rurales y en la que todas las administraciones tienen que trabajar para evitar lo que sería una pésima noticia para el corazón de los pueblos, que estos cierren.

No hay prevista ninguna celebración especial para conmemorar dicha efeméride, en realidad el mejor homenaje que puede hacerse a una escuela rural es seguir abierta durante muchos años.

Aula de niñas, Finales de los 60.Foto Sicilia Preciado.

A partir de los años 80 se produjeron mejoras en el colegio, construyéndose  dos nuevos edificios, uno para albergar a los alumnos de educación infantil y otro como comedor-escolar. Más recientemente se han realizado varias reformas y la construcción de una pista polideportiva.

En este momento el colegio de Herreruela forma parte de un Centro Rural Agrupado llamado CRA “SIERRA DE SAN PEDRO”  en el que también están incluidos los colegios de Salorino y Membrio. En las instalaciones imparten clases maestros de diversas especialidades y cuentan con una amplia variedad de recursos como ordenadores, pizarras electrónicas, material deportivo, etc.  

Pero existe un problema que ensombrece su futuro, el escaso número de niños que hay en el centro, una adversidad compartida con un gran número de escuelas rurales y en la que todas las administraciones tienen que trabajar para evitar lo que sería una pésima noticia para el corazón de los pueblos, que estos cierren.

No hay prevista ninguna celebración especial para conmemorar dicha efeméride, en realidad el mejor homenaje que puede hacerse a una escuela rural es seguir abierta durante muchos años.

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