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Patro, un hombre especial: pintor de sueños y maestro de escuela

Patro, un hombre especial: pintor de sueños y maestro de escuela

Primero fue Don Patro, el de ‘No me busques, que me encuentras…’, o aquel que nos regañaba: ‘¡no te columpies!’, seguro que el que lo conociera recordará el tono con el que decía sus míticas expresiones. Pero también era el profesor (o maestro como le gustaba que le llamaran), que dibujó mi primer retrato a carboncillo en aquel año 95, cuando llegamos al instituto algunos de nosotros con tan sólo 11 años.
En aquel momento y estoy seguro que a lo largo de toda su vida de maestro, despertó en algunos de sus alumnos el interés por ver las cosas desde otro prisma, desde otro punto de vista. En mí, podría decir que despertó la sensibilidad por el arte. De repente, me encantaba la pintura. Hasta el marido de mi prima me prestó unos libros para saber más. Pero además, conseguía que despertara en nosotros el espíritu crítico, que en aquel momento de nuestras vidas era tan importante, y que ha sido tan determinante para el desarrollo de nuestras vidas.


Jose, Quinete, Jorge y algunos más inquietos de aquel 1º de la recién estrenada ESO, enfurecíamos al maestro, a la vez que generábamos interés en él para enseñarnos más. Puede llamar la atención, pero los que más incordiábamos, éramos sus favoritos. Desde luego, no era un profesor cotidiano, no era uno más. Todos íbamos a sus clases deseando que nos mandara a su casa a por algún cuadro, o a por algún libro de pintura.
Aquella etapa pasó, Don Patro se jubiló y sus alumnos seguimos nuestra andadura personal y posteriormente profesional.
Casualidades de la vida, bendita casualidad, fue que muchos años después, cuando decidí poner en marcha el Espacio Audiovisual Luz&Raia, aquel espacio de arte activo en Valencia de Alcántara, apareció por nuestro local aquel Don Patro, ya jubilado, pero sin perder un ápice de su memoria, y sin mediar palabra, me conoció, sabía que había sido alumno suyo, recordaba mi nombre, como recordaba el apellido de mis amigos de la infancia: De la Piedad, Saneiro o Sevilla, que era su vecino. No se le pasaba un detalle.
De repente se volvió fiel de nuestro espacio, le encantaba estar allí y pasar ratos departiendo con Mon (como él la llamaba) y con Pilar, y con un servidor, cuando andaba por allí. Ya no era Don Patro, ahora se convirtió en Patro, nuestro amigo. Confesaba que era el lugar más agradable del pueblo, que ¡cómo no habíamos montado el estudio antes!. No paró hasta conseguir montar su exposición, y claro, éxito asegurado. Fue la más visitada de todas las que tuvimos en Luz&Raia. Después, siguió siendo fiel, y desde luego, para mi, un auténtico orgullo que se sintiera como en casa.

Cartel de la exposición que tuvimos en Luz&Raia en 2016.

Tantas veces dijo: ‘en este pueblo sólo me pondrán una exposición cuando ya no esté yo’, y mira por donde, que yo no creo que Patro merezca una exposición, merece mucho más, merece el reconocimiento al trabajo constante, merece el homenaje al maestro dedicado, merece el respeto al artista no reconocido.
Desde nuestra humilde revista, sirva este homenaje para que sea reconocido el trabajo de este ilustre RAYANO, porque lo era, porque amaba la RAYA, y porque el resto de los rayanos, sabemos que lo merece.

Buen viaje amigo Patro, te recordaremos siempre.

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