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Reivindicación y homenaje de la trashumancia en Herreruela

Reivindicación y homenaje de la trashumancia en Herreruela

Por Leonardo Durán

El pasado mes de diciembre se celebró en Herreruela la I Fiesta homenaje a la Trashumancia, organizada por el Ayuntamiento de Herreruela y la peña festiva “Amigos del Chico Cabrera”. La fiesta comenzó en la Plaza de España donde se realizaron diversas actividades como pastorear un rebaño de ovejas, una demostración de cómo se lega y esquila una oveja, y un discurso homenaje sobre los pastores trashumantes de nuestra zona, posteriormente  la fiesta se trasladó a los bares de la población y concluyó con una actuación musical y una entrega de premios de la peña festiva a algunos de sus miembros.

 

Fiesta Homenaje a la trashumancia en Herreruela

Desde hace varios años la peña “Amigos del Chico Cabrera” realiza una celebración en estas fechas con una finalidad festiva, pero este año, conjuntamente con el ayuntamiento, se pretendía que la fiesta adquiriera un cariz cultural, por lo que se planteó realizar una fiesta de homenaje y reivindicación de la trashumancia. Entre las palabras pronunciadas por el Alcalde de Herreruela, Leopoldo Mogedano, a las numerosas personas asistentes, cabe destacar que “la gran acogida de esta festividad no puede quedar aquí, trabajaremos para fijar este homenaje en el calendario local porque, no sólo es necesario, es de justicia rescatar del olvido el sudor y el esfuerzo de nuestro pastores trashumantes, así como la importancia que todo ello tuvo para nuestro pueblo, haciendo de la Estación de Herreruela un punto logístico clave de la comarca.

Fiesta Homenaje a la trashumancia en Herreruela

La trashumancia es el desplazamiento estacional de los ganados, que en primavera ascienden hacia las montañas cuando se secan los pastos y el agua en las zonas bajas, regresando en otoño hacia los valles cuando las nevadas cubren las cumbres.

Si existe una actividad que ha influido en el tejido económico y social de la población y en el resto de la comarca esta ha sido el pastoreo y la trashumancia, pero por alguna razón desde que esta actividad disminuyó, los habitantes de nuestra comarca hemos perdido la conciencia de la importancia de la trashumancia para comprender nuestro ecosistema de dehesas, la división de las tierras, costumbres y tradiciones locales e incluso el posible origen de algunas de nuestras poblaciones. Este olvido no se ha producido en otras tierras de Extremadura, como por ejemplo en La Siberia donde desde 2011 se realiza una fiesta de la trashumancia, o en la comarca de Tajo-Salor-Almonte donde existe una ruta de la lana en el que se da un protagonismo especial al fenómeno de la trashumancia, en cambio en nuestra comarca apenas existen referencias a la trashumancia, mas allá de los paneles identificativos de los cordeles y cañadas.

Fiesta Homenaje a la transhumancia en Herreruela

Teniendo en cuenta estas escasas referencias que existen en la actualidad de la actividad trashumante en Herreruela y en la comarca se podría suponer que esta actividad no ha tenido mucha importancia en nuestra zona y el núcleo se encontraría en otras localidades vecinas como Brozas y Alcántara, pero realizando una sencilla búsqueda de información encontramos datos que demuestran lo contrario. Así como bien explica Jesús Garzón, miembro de la Asociación Concejo de la Mesta, en un artículo de la publicación “Sierra de San Pedro: Huellas y vivencias” señala  la profunda influencia que ha tenido la trashumancia en la comarca Sierra de San Pedro:

“La importancia que desde siempre ha tenido la sierra de San Pedro para la trashumancia se evidencia por la densa red de cañadas y cordeles, veredas y coladas, que aún enlazan los riberos del Tajo con las vegas del Guadiana. Muchos de los actuales municipios fueron en su origen aldeas de pastores, con nombres tan representativos como Santiago de los Vaqueros, actualmente Santiago de Alcántara. El territorio se distribuyó en “millares”, de unas 500 hectáreas de extensión, capaces para mantener mil ovejas trashumantes desde finales de octubre hasta finales de abril. Nombres de dehesas como El Millarón o los Cinco Millares han perdurado hasta nuestros días. Azagala, la famosa encomienda de la Orden de Alcántara, llegó a tener hasta 17 millares”

Fiesta Homenaje a la transhumancia en Herreruela

Por ello resulta aun más significativo que en nuestra comarca apenas se hagan referencias al pastoreo en general y a la trashumancia en particular cuando tuvo una importancia capital en la Sierra de San Pedro. Aunque en realidad esta indiferencia se ha producido más en el ámbito institucional y no tanto en la población en particular, especialmente en nuestros mayores, ya que en Herreruela las actividades asociadas al pastoreo todavía siguen teniendo mucha importancia, todavía hay varias personas que se dedican a la ganadería vacuna u ovina de manera profesional y otras personas que mantienen pequeños rebaños como complemento y afición. También existen artesanos del cuero que aprendieron su oficio como pastores trashumantes y lo siguen manteniendo, u otros que todavía siguen conservando costumbres de su pasado trashumante, ya que en Herreruela y Salorino se produjo un fenómeno particular. La mayoría de los ganaderos trashumantes que invernaban en Extremadura son de origen serrano o montañés, y regresaban por tanto a sus pueblos durante los meses del verano, a excepción de los pueblos de Herreruela y de Salorino. De aquí procedían los pastores que, durante muchas décadas, guardaron los rebaños que pastaban durante el verano en las montañas palentinas y cántabras de San Cebrián de Mudá, Los Redondos, Brañosera, Herreruela de la Castillería y el Alto Campoo… Estos ganaderos tuvieron gran merito considerando el tremendo contraste de los grandes calores y la sequía de Extremadura a mediados de junio con las nieblas, lluvias e incluso nevadas que estas personas debían afrontar a su llegada a las cumbres cantábricas, conviviendo con osos y con lobos, acompañados por los vaqueros de tudancas y los yegüeros que, en sentido inverso subían a estos puertos desde el norte, de los valles bañados por el mar.

Como también refleja Jesús Garzón en el citado artículo la gente montañesa aún les recuerda con nostalgia y con afecto, inspirando a algunos trovadores, como José Manuel Cuesta, el cartero de Cabuérniga, versos como los siguientes:

Todos van reivindicando esas antiguas cañadas
pa que la oveja merina pueda hacer su trashumancia.
Qué antiguos son los derechos que hoy quieren arrebatarlas
cerrándoles los caminos que cruzaban toda España.
Viva la oveja merina, viva la vaca tudanca,
y vivan los ganaderos que aún hacen la trashumancia.

 

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